Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

DE NUESTRA SEÑORA

 

Pues que tú, reina del cielo,

Tanto vales,

Da remedio a nuestros males.

Tú, que reinas con el Rey

D'aquel reino celestial,

Tú, lumbre de nuestra ley,

Luz del linaje humanal;

pues para quitar el mal

 tanto vales,

 da remedio a nuestros males.

Tú, Virgen, que mereciste

 ser Madre de tal Señor,

 tú, que cuando lo pariste

 Lo pariste sin dolor;

 pues con nuestro Salvador

 tanto vales,

 da remedio a nuestros males.

Tú, que del parto quedaste

 tan virgen como primero,

 tú, Virgen, que te empreñaste

 siendo virgen por entero,

 pues que con Dios verdadero

 tanto vales,

 Da remedio a nuestros males.

Tú, que lo que perdió Eva

 cobraste por quien tú eres,

 tú, que nos diste la nueva

 de perdurables placeres;

 tú, bendita en las mujeres,

 si nos vales

darás fin a nuestros males.

 Tú, que te dicen bendita

todas las generaciones;

 tú, que estás por tal escrita

 entre todas las naciones;

 pues en las tribulaciones

 tanto vales,

 da remedio a nuestros males.

Tú, que tienes por oficio

 consolar desconsolados;

 tú, que gastas tu ejercicio

 en librarnos de pecados;

 tú, que guías los errados

 e los vales

da remedio a nuestros males.

 Tú, que tenemos por fe

ser de tanta perfección,

 que nunca será ni fue

 Otra de tu condición;

 pues para la salvación

 tanto vales

da remedio a nuestros males.

 ¿Quién podrá tanto alabarte

Según es tu merecer?

 ¿Quién sabrá tan bien loarte

 Que no le falte saber?

 Pues que para nos valer

 tanto vales,

 Da remedio a nuestros males.

¡Oh madre de Dios y hombre!

 ¡Oh concierto de concordia!

 Tú, que tienes por renombre

 Madre de Misericordia;

 pues para quitar discordia

 tanto vales,

 da remedio a nuestros males.

Tú, que por gran humildad

 fuiste tan alto ensalzada,

 que a par de la Trinidad

 tú sola estás asentada;

 y pues tú, Reina sagrada,

 tanto vales,

 da remedio a nuestros males.

Tú que estabas ya criada

 Cuando el mundo se crió;

 tú, que estabas bien guardada

 para quien de ti nació;

 pues por ti nos redimió,

 si nos vales

 fenecerán nuestros males.

Tú, que eres flor de las flores;

tú, que del cielo eres puerta;

 tú, que eres olor de olores;

tú, que das gloria muy cierta,

Sí de la muerte muy muerta

no nos vales,

No hay remedio en nuestros males.

 

 

JUAN DEL ENCINA

(Español. Siglo XV)