EL ROSARIO DE MI
MADRE
En
la pobreza de mi herencia triste,
Solo
conservo ¡oh madre! Tu rosario;
Sus
cuentas, me parecen el calvario
Que
en tu vida de penas recorriste.
Donde
los dedos al rezar pusiste,
Como
quien reza a Dios ante el sagrario,
En
mis horas de enfermo solitario
Voy
poniendo los besos que me diste...
Sus
cristales prismáticos y oscuros,
Collar
de perlas y de besos puros
Me
ponen, al dormir, círculo bello.
Y
del humilde pecho en el abrigo,
Me
parece que aún estás conmigo
¡Con
tus brazos prendidos a mi cuello!
O. ANDRADE